Un poco de historia
El vino ha estado siempre ligado a la cultura de la humanidad. La Biblia cita al vino en numerosos pasajes e insinúa a Noé como su creador. También en Grecia, con Dionisio y en Roma, con Baco, el vino tuvo sus propias divinidades y formó parte importante de la vida religiosa de estos pueblos. De ahí que esta bebida haya impreso un carácter particular a estas civilizaciones y perdure junto al desarrollo humano.
Aunque no pueden determinarse con exactitud los orígenes de la vitivinicultura, algunas teorías aseguran que se desarrolló inicialmente a orillas del río Nilo, en los albores de la cultura egipcia. Otras, afirman que la elaboración del vino se remonta aprox. al 3000 a.C. en las zonas del mar Negro y del Caspio, en la actual Europa Oriental, consideradas cuna de la vid. Desde esta región, la vid se extendió por toda la cuenca del Mediterráneo, penetrando en el continente europeo junto al avance de la civilización romana.
Además de cultivar las vides y elaborar vinos muy longevos, los egipcios
usaban esta bebida con fines terapéuticos y en ceremonias religiosas. Hay documentos que testimonian las excelentes propiedades del vino. En la sociedad egipcia, todos podían beberlo sin restricción alguna. En esto se diferenciaban los romanos, quienes prohibían su consumo a las mujeres y a los menores de treinta años, excepto con fines religiosos.
En Roma la vinificación era similar a la de Grecia. Se cuidaba particularmente la elaboración y conservación del vino, incluso se atendía a los vasos y recipientes, y a las condiciones de los locales donde se guardaba. Antes de servirlo se eliminaban las impurezas más groseras y después se filtraba. Con las uvas secas se preparaba un vino dulce, llamado “passum”. El mosto o jugo de uva servia para preparar bebidas y postres.
Luego de la caída del Imperio Romano (1453), la invasión árabe implica para toda Europa un cambio radical en la vitivinicultura porque el Corán prohíbe el consumo de vino a los creyentes. Esto produce el abandono o erradicación de muchas vides. Sin embargo, ya entrada la Edad Media, la labor de los monjes contribuye decisivamente a la expansión de los viñedos europeos. El vino es necesario para el acto central de la liturgia cristiana y los cultivos rodean abadías y monasterios. Se modernizan las técnicas para mejorar la calidad de los vinos.
Los primeros españoles llegados a América, principalmente monjes y colonizadores, traían las especies vegetales más importantes para su alimentación y las ceremonias católicas: el olivo, la higuera y la vid. Las plantas se transportaban en grandes pipas o toneles rellenos de tierra que se colocaban en las cubiertas de los barcos. En un principio, las estacas se secaban o brotaban en el mismo viaje, lo cual dificultaba su traslado.
Según documentos del Archivo de Indias, la “Vitis Vinífera” (cepas aptas para la elaboración de vinos) desembarcó en Santo Domingo, en las Antillas, durante el segundo viaje de Cristóbal Colón. La cepa que se desarrolló en el Nuevo Mundo recibió el nombre de “criolla”. Estas variedades se reprodujeron a través de semillas y prosperaron desde California hacia el resto del continente. Asimismo, en la vertiente oriental de los Andes, en la actual República Argentina, se encontraban viñedos muy importantes que producían vinos de características sobresalientes.
Tres corrientes colonizadoras poblaron el territorio argentino e introdujeron
el cultivo de la vid durante la época de la conquista. La primera vino desde Europa, especialmente de España, y se asentó en el Rio de la Plata hacia el año 1536. La corriente que llegó de Perú, donde ya se habían implantado viñedos, penetró por el norte y extendió el cultivo pasando además por Bolivia y Chile. Por último, la tercera corriente provino desde el Oeste, a través de Chile, e inició su ocupación y colonización en 1561, con la fundación de Mendoza.
De aquí provienen las primeras estacas y semillas de vid que se implantaron en Santiago del Estero, la población más antigua de nuestro país (1553). En la siguiente década, Mendoza y San Juan incorporaron a su paisaje este cultivo.
En esa época, en Mendoza, el vino se elaboraba a escala doméstica, pero pronto la actividad creció considerablemente.
Con la llegada de la vid a Argentina damos por terminado este primer volumen y te invitamos a participar dejando tus comentarios e invitando a tus amigos a registrarse en el Blog DTA.
Muchas gracias y hasta el Volumen 2!!!
un cordial saludo,
Alexis
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Muchas gracias por tus comentarios Leopoldo!!!
un cordial saludo
Alexis
…y bueno. Llegó la hora de aprender un poco.
Gracias, DTA, por este blog, ya que muchas veces encontramos datos importantes afines al vino solamente en publicaciónes altamente onerosas.
Mis mayores respetos.
Salud!